Ya mi cuerpo no escribe sobre tu lienzo
como yo quisiera,
el tiempo golpea su espalda
y tiembla su cuero asolado,
trato de dibujar con mis dedos
un rato placentero,
un placebo para la impaciente
espera.
Añejo mi cuerpo,
sabio como el viento,
que no deja de soplar,
cansado como un potro
que ha cruzado el desierto
solo para amarte.
como yo quisiera,
el tiempo golpea su espalda
y tiembla su cuero asolado,
trato de dibujar con mis dedos
un rato placentero,
un placebo para la impaciente
espera.
Añejo mi cuerpo,
sabio como el viento,
que no deja de soplar,
cansado como un potro
que ha cruzado el desierto
solo para amarte.
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