viernes, 22 de noviembre de 2019








Me sentía un poco solitario
y desayuné un Bukowski
entre la humedad de las paredes
y la llovizna lamiendo las ventanas,
mareado de alcohol, de putas,
de bares apestando a gatos abandonados,
hermosos escenarios
para los poetas ensiestados sobre las mesas,
me arrojé sobre unas letras desparramadas
sobre la alfombra,
besando el cielorraso con los ojos,
bebí las telarañas y recité un verso,
ya no lo recuerdo, no vale la pena,
ya quisiera yo encontrar a la prostituta
que robó sus poesías, revolcarme en sus carnes
y quitarle del sostén su mayor tesoro,
después de todo
en las poesías vive el corazón de
todos los poetas del mundo.








Somos el aleteo del colibrí en el ojo del huracán,
la flor caída en el torbellino del bravo río,
la bala de una mirada pegando en el medio de la hipocresía,
un sollozo contenido por un dique construido con vergüenzas,
la belleza en medio de un caos que se precipita sin cesar,
un beso sobre el mástil de un barco que no termina nunca de hundirse.








Frágil, como lágrima en la lluvia
la vida se deshace en un exhalar,
en el pestañeo de unos labios
en la fría calidez de unas manos.
Frágil, tu figura de caracol bajo el frío
el tiempo encerrado en los pulmones,
las temblorosas frases inconclusas
los recuerdos que no acuden a tiempo.
Frágil, mi fe en los dioses que no encuentro
las alas de las mariposas en tu cuerpo
el amor funambulista del deseo
y la soledad, cuya tumba es un encuentro.








El pasado es un remolino
en el río de la vida
si nos hundimos en él,
tal vez no volvamos nunca,
como pájaros migrantes
los recuerdos llegan para quedarse
nidos en el presente
que acunan aves del futuro,
fantasmas que se aferran
al alma de los relojes
anclando las manecillas
en la ausencia y las nostalgias,
cadenas que nos anclan
a un puerto sin naves
que lleguen o partan
y así nos quedamos
esperando la esperanza,
la ola que nos abrace
o el amor
que siempre naufraga.

Aleteo de colibrí





EL ALETEO DEL Colibrí


Para amar, pensar, sentir













Que sea hoy



Vérsame hoy,
el mañana
es un futuro incierto,
una metáfora tiene alas
y nunca
ronda el suelo,
prisionera de los sueños
suele acunarse
entre los muertos,
el tiempo es sutil
entre los dedos,
entre tinta y tinta
matémonos a versos.